Después de que
Millonarios obtuvo su decimocuarto título y se consagró nuevamente como el
equipo más veces campeón de Colombia, recuperando y fortaleciendo el rotulo para
quienes lo consideran el equipo más grande del país, voy a detenerme a defender
lo que en otro momento fue indefendible, incluso para los mismo hinchas de
Millos.
Este equipo que
tras 24 años sació su sed de gloria y que también llegó a instancias semifinales
de un torneo continental (Copa Sudamericana), todo en un mismo semestre con una
nómina corta, fue capaz de hacer lo que a veces parece imposible para un equipo
colombiano, eso que no es más que ponerle la cara de frente a todos los torneos
que tiene que cumplir y hacerlo de manera decorosa.
Pero con todo lo
de la anhelada estrella 14 y la ubicación entre los mejores cuatro de la
sudamericana tenía que existir un lunar, pues apenas estamos hablando de un
club local y no de un equipo top del mundo. El 26 de septiembre Millonarios
visitaba al Real Madrid en la disputa de un torneo amistoso (Santiago Bernabéu)
que no resultó tan así para el local. Millos cayó goleado inéditamente por 8-0,
marcador que nunca había recibido en más de seis décadas de historia. Tras el
partido escuchaba todo tipo de improperios, ofensas, burlas y demás canalladas,
incluso hasta por algunos hinchas del equipo albiazul, a los mismos a los que
siempre respondí con la misma frase: “Fue un accidente y me es indiferente”. Y
siempre fui un convencido de eso, no porque haya visto al equipo acabado como
pudo mostrarse en cancha, sino porque justamente fue un accidente, una
estrellada con un complicado calendario que además de manera justa, el mismo
José Mourinho reconoció.
El juego fue el
26 de septiembre, Millonarios era líder del fútbol colombiano (oficialmente desde
la segunda fecha; en la primera ganó pero por goles no fue primero), venía de
eliminar a Guaraní en Copa Sudamericana y 5 días antes del debacle, ´el Ballet
Azul´ había vencido a su clásico rival que venía de ser campeón, Santa Fe, 1-2
de visitante. Sumado a esto el mismo 26 jugaba con la suplencia en ´El Campín´
contra Boyacá Chicó, el 29 tenía que jugar con Junior de Barranquilla, su
principal perseguidor por la punta, al que hay que acotar que derrotó 2-0 tras
su viaje por Madrid y sumado a eso el 02 de octubre jugaba en Brasil contra
Palmeiras por los octavos de ´la otra mitad de la gloria´. Si se es justo hay
que valorar el viaje y desgaste del club que de Colombia a España incluyendo el
partido tuvo un pasaje de casi cuatro días, es decir después del mal recuerdo
por el viejo continente, Millos llegó casi dos días después y cuando todos
pensaban en el derrumbe del líder, ese mismo equipo que fue goleado, vino al
país y venció a los ´tiburones´. Aún muchos pensaban que era el fin, que en lo anímico
el plantel se desinflaría y yo como ´Mou´ lo dijo, sabía que: “Ellos no jugaron
con todo aquí, yo sé que tienen una clase de juego más fuerte, pero ellos están
pensando en un duro juego que tienen la próxima semana ante Palmeiras en Brasil”.
Mourinho el mejor D.T del mundo para este servidor lo dijo y como no creerle si
además agregó que: “He visto varios partidos de ellos antes del juego”.
Esas son las
conclusiones, Millonarios sí, fue de paseo y en los fríos números del accidente
salió bailado, pero nunca aniquilado, porque semanas después lo seguía confirmando
cuando eliminaba a Palmeiras y Gremio con sendas remontadas, demostrando el real
nivel de competencia que obtuvo de la mano de Hernán Torres.
Un completo
accidente que generó bromas y mofas de toda clase, pero que hoy deben callar,
porque ese mismo club al que le metieron el 8-0 sólo perdió en Colombia con 4
equipos: Chicó (suplencia), Itagüí, Pasto (suplencia) y Junior. Si de agravios
se trata, primero todos los hinchas del fútbol colombiano deberíamos preocuparnos,
porque el justo campeón del torneo finalización 2012 fue vapuleado y habríamos de
examinar cada equipo que no está ni en los planes de un evento de tal magnitud,
porque también faltaba acotar que no enfrentó al ´Deportivo Tapita´, sino al
club más importante en la historia del balompié. Y si vamos más allá, peor
entonces ha quedado supuestamente la imagen del fútbol de Suramérica, que tuvo
a ese mismo equipo entre los cuatro semifinalistas de uno de sus torneos.
Sólo pido
reflexión y análisis para que esclarezcan la realidad presente y después no
sean otra vez los estrellados cuando los juzgados callen sus bocas. El caso no
es sólo este, se presenta con facilidad pero también es muy fácil caer en el
mismo error.







